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Martes, 10 Noviembre 2015 12:36

Errores que comete el diseñador gráfico o web cuando trata con el cliente.

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Por norma general los estudiantes de diseño se preparan a conciencia para ser ser unos buenos profesionales en el futuro. Estudian la teoría, aprenden a utilizar las herramientas necesarias y dedican una gran cantidad de horas a practicar los conocimientos que van adquiriendo. Cuando acaban de formarse se lían la manta a la cabeza y salen a comerse el mundo, el problema es que muy pronto van a encontrarse con algo para lo que no suelen estar preparados. El cliente.

 

1. Comenzar a trabajar sin un breafing creativo

En un artículo anterior ya hablé de lo que es un briefing creativo y cómo hacerlo. Este paso es de vital importancia ya que guiará al diseñador durante el proceso creativo, en él encontrará todas las indicaciones y detalles necesarios para llevar a cabo el proyecto con éxito.

Algunos clientes te lo proporcionarán directamente, otros no sabrán de qué les estás hablando y algunos no pondrán mucho interés en realizarlo, pero tú insiste, no te pongas a diseñar a la ligera. Empezar sin tener las ideas muy claras derivará con total seguridad en cambios posteriores, retrasos u otros problemas. En serio, no puedes trabajar en un diseño sin saber exactamente qué es lo que quiere el cliente

 

2. Evitar el contacto con el cliente

Muchos diseñadores evitan al cliente todo lo que pueden, ya sea por timidez, por inseguridad, o por no “perder el tiempo” en otra cosa que no sea diseñar. Este es uno de los mayores errores que comete el diseñador gráfico o web cuando trata con un cliente. Por un lado puede que el cliente se sienta ignorado, incluso puede dudar de si estás realmente involucrado en su proyecto. Además, piensa que si te comunicas con él regularmente sabrás en cada momento si está satisfecho con el desarrollo del proyecto o si por el contrario debes hacer algún cambio, esto te ayudará a hacer los ajustes necesarios poco a poco y a enfocar correctamente tu trabajo, si no lo haces puede que las críticas lleguen todas juntas al final y que tengas que realizar grandes modificaciones que podrías haberte ahorrado.

 

 

3. Decir a todo que si y no parar al cliente a tiempo

Reconozco que este es uno de los errores que comete el diseñador gráfico o web cuando trata con un cliente más difíciles de afrontar. El cliente no siempre tiene razón y en ocasiones sus ideas pueden arruinar el diseño. Es tu obligación como diseñador pararle los pies a tiempo y ser capaz de decir no a ciertas peticiones.

En algunas ocasiones no es tan difícil decir no porque desde el primer momento sabes que su petición es inviable o que destrozará el proyecto. Ejemplo exagerado, te pide que en el logotipo de su empresa incluyas pompas de colores y una foto de su perro. En ese momento sabes que tienes que decir no urgentemente y no hay más que hablar.

 

Sin embargo, los clientes tienen la extraña habilidad de pedirte pequeños cambios que por separado parecen no tener gran repercusión, lo malo es que la suma de estos termina por cargarse el diseño final. El problema se agudiza si el cliente es amable, te trata bien y lo pide todo por favor. A ese tipo de cliente es mucho más difícil decirle que no.

No tengo una fórmula mágica solucionar este punto. Cada diseñador decidirá hasta donde está dispuesto a llegar y cuando parar. Pero tienes que hacerlo. Si no trabajas solo por dinero y te importa la calidad de tu trabajo tendrás que hacer frente al cliente y mantener tu postura.

 

4. Hacer que el cliente se sienta menospreciado

Casi me da vergüenza escribir sobre este punto porque en realidad es una cuestión de educación y civismo, pero me siento obligado. Desgraciadamente veo a diseñadores (y otros profesionales) haciendo lo siguiente con una asombrosa y, desde mi punto de vista, insultante facilidad:

Llegar tarde a las reuniones: Nadie tiene por qué esperar por ti, se puntual. Es una cuestión de respeto.


Olvidar el nombre del cliente: No te cuesta tanto recordar un nombre, el cliente se sentirá más valorado si le llamas por su nombre. Evita por todos los medios llamarle por un nombre equivocado.


No prestarle atención cuando habla o interrumpirle: El cliente debe poder expresar sus ideas y transmitirte lo que quiere conseguir, puede que a veces lo que te está contando no te sirva pero ese no es motivo para dejarle con la frase a medias. Y por favor, en las reuniones corta el sonido del móvil y no mires tus correos mientras el cliente te está hablando, das la sensación de que no te importa absolutamente nada lo que te está diciendo.


Vestir inadecuadamente: No digo que tengas que ir con traje a cada reunión pero tampoco vayas en chanclas, bermudas y camiseta sin mangas. Vas a una reunión con un cliente, no a la playa. No basta con ser un profesional serio, también debes parecerlo.

 

Utilizar un vocabulario y tono incorrectos: No grites, habla con tranquilidad y usa un vocabulario que el cliente pueda entender, si tiene conocimientos sobre el tema podrás ser más técnico, si no sabe de qué le estás hablando tendrás que tener paciencia y explicárselo de manera más sencilla. Al fin y al cabo eres comunicador, ¿no?
Escribir emails como si fueran mensajes de voz: En los correos no se capta la ironía, el sarcasmo ni muchas bromas, ten cuidado con lo que escribes o se podría interpretar mal.
Hablarle de tus problemas o cuestiones personales: Una cosa es que el cliente tenga que sentirse valorado y respetado y otra muy distinta que lo trates como si fuera un amigo, no lo es. Las tertulias de bar, en el bar. Con el cliente se habla de trabajo, si te escucha mientras le hablas sobre temas personales es por educación, no porque le interese si tu hermana se ha divorciado de su tercer marido hace poco.


Rechazar sus ideas sin tacto: el cliente no es el profesional del diseño, de acuerdo y seguro que te dará algunas ideas que no son aplicables, pero no puedes hacerle sentir como si estuviera diciendo tonterías, son sus ideas y merecen un respeto. Explícale por qué no son válidas para el proyecto y sugiere alternativas.

 

5. Tomarse las críticas del cliente como algo personal

Llevas trabajando 1 semana y por fin el diseño está completamente a tu gusto. Quedas con el cliente, le muestras el resultado y contemplas con expectación la cara que pone al verlo. Su gesto no es de entusiasmo, más bien de decepción. Todos los diseñadores sabemos lo que se siente en ese momento, no es agradable.
 

Hay diseñadores que no saben gestionar bien las críticas. Ponen malas caras, comienzan a utilizar un tono cortante, se ponen sarcásticos… pero el cliente no ha sido maleducado ni ha hecho nada malo, simplemente no le ha gustado. Entonces ¿por qué te pones a la defensiva? No te ha dicho que seas un mal diseñador, ni que le hayas presentado una chapuza, ni te ha insultado de ninguna manera. Lo que pasa es que ha tocado tu ego y te ha molestado, mucho.

 

Como diseñador tienes que saber lidiar con las críticas. Van con la profesión. No a todo el mundo le van a gustar tus diseños, tampoco puedes esperar acertar siempre a la primera. Ten paciencia y tómatelo con filosofía. Escucha al cliente, si comprendes qué es lo que no le ha gustado será más fácil acertar la próxima vez.

Por cierto, para que quede claro, en este punto me refiero únicamente a las críticas constructivas que el cliente hace desde la educación y el respeto. Si un cliente no critica tu trabajo con educación no tienes por qué soportarlo y no deberías permitir que te falte al respeto.

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